El funcionario esperó a que el salón quedara en silencio antes de comenzar. Valentina mantuvo las manos juntas frente a ella, aferradas al pequeño ramo como si aquel gesto pudiera ayudarla a controlar los nervios. Hasta ese momento había conseguido pensar en la boda como una sucesión de pasos necesarios para que aquella farsa pareciera perfecta: vestirse, llegar al salón, caminar hacia Damián, sonreír y, finalmente, firmar. Era mucho más sencillo concentrarse en cada cosa por separado que detenerse a pensar en lo que realmente estaba haciendo. Porque ahora estaba allí, junto a Damián, frente a un funcionario que en pocos minutos convertiría aquel acuerdo en algo completamente legal. En un matrimonio de verdad. Giró apenas la cabeza. Damián seguía demasiado tranquilo. O, por lo menos, eso parecía. Valentina todavía no sabía si realmente había pocas cosas capaces de alterarlo o si simplemente había aprendido a ocultarlas mejor que los demás. —¿Siempre tenés esa cara cuando está
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-08 Mehr lesen