—Me contaron lo suficiente para odiarte durante quince años. Las palabras de Damián quedaron suspendidas en la oficina mientras el gerente del banco permanecía en silencio, sin terminar de entender qué estaba ocurriendo frente a él. Félix bajó la cabeza. No respondió de inmediato. Valentina lo observaba fijamente mientras Damián, de pie a su lado, le sostenía una mano. Algo no terminaba de encajar. Había esperado enojo, una defensa inmediata, incluso que su padre acusara a Damián de mentir. Sin embargo, lo que veía era desconcierto. Como si Félix estuviera escuchando partes de una historia que no conocía. Por un instante, aquella reacción la inquietó. Pero no era el momento. El hotel había pertenecido a los Santoro y su padre había aceptado quedarse con él sin averiguar demasiado cómo había llegado hasta sus manos. Eso seguía siendo cierto. Damián también lo miraba con atención. —Yo no pedí que tu padre perdiera el hotel —dijo finalmente Félix—. Yo había pedido que me llamara
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-15 Mehr lesen