Valentina llegó al vestuario del personal y dejó la cartera dentro de uno de los casilleros antes de detenerse frente al espejo. Todavía tenía los ojos ligeramente hinchados y, aunque había conseguido controlar las lágrimas antes de entrar al hotel, su cara seguía delatando que aquella mañana no había empezado precisamente bien. —Perfecto —murmuró. Mojó un poco de papel y se lo pasó con cuidado debajo de los ojos, intentando borrar cualquier rastro. No quería pensar en Bianca, tampoco en su padre y mucho menos en Damián abrazándola dentro del auto, porque ese era justamente el problema: cada vez que él hacía algo que le daba motivos para odiarlo, aparecía con otro gesto que le complicaba mantener esa distancia. —Concentrate, Vale. Tenía trabajo, una madre a la que visitar y una vida que no podía empezar a girar alrededor de aquel matrimonio absurdo. Guardó el celular y cerró el casillero. Seguía siendo una empleada del hotel y quería comportarse como tal. Que estuviera casada con
Última actualización : 2026-09-29 Leer más