Sus ojos se abrieron de par en par, invadidos por el pánico, y comenzó a negar frenéticamente con la cabeza.—¡No! ¡Eso no es lo que quise decir! Bianca, sé que antes ignoré tus sentimientos. Fui ciego y estúpido. Pero te juro que jamás amé a nadie más. Carina nunca fue más que una hermana menor para mí. Por favor, tienes que creerme... —Sus manos se aferraron al borde de mi pantalón y su voz se quebró al continuar—: Por favor, Bianca. No te alejes de mí. Dame una última oportunidad. Por favor. Te lo suplico. Sin embargo, sus palabras no tenían ni la más mínima influencia en mí, por lo que, retirando la mano con suavidad, y manteniendo una voz tranquila y fría, dije:—Nuestra boda fue cancelada hace mucho tiempo. Ya no tienes derecho a aferrarte a mí.Tras soltar aquello, tomé el brazo de mi padre y me alejé sin mirar atrás.A mis espaldas, los padres de Giovanni rompieron a llorar, mientras él finalmente comprendía que la joven que siempre lo había esperado jamás regresaría.En ese m
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