Si el volumen del espacio tuviera dos ceros más, Nadia se pasaría el día entero saqueando la ciudad.Pero no podía. Solo podía ver cómo los recursos se hundían, mientras los humanos se enfrentaban a una batalla aún más cruel por la supervivencia, capaces de cortarse el cuello por una rebanada de pan mohoso.La realidad era dura, y Nadia solo podía ocuparse de sí misma.Volvió a centrarse y siguió luchando contra el agua.Champú, gel de baño, jabón, toallas sanitarias, desinfectante...Leche, yogur, leche en polvo, leche de alpaca, leche de soja en polvo, avena, postre, azúcar moreno, azúcar en piedra, azúcar blanca...El agua ya le llegaba a los muslos. No tenía tiempo de mirar marcas ni de elegir; su mano pasaba rápidamente por los estantes, recogiendo todo, le gustara o no. Más valía eso que dejar que el agua se lo llevara todo.Latas de conservas, frutos secos, chocolates, barras energéticas, galletas, queso, carnes envasadas, snacks salados y picantes... el espacio se llenaba a la
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