Después de aquella conversación, Elisa no sintió alivio en lo absoluto. Ahora no solo tenía que aguantar a su jefe en el trabajo, sino también todas las noches porque vivían en el mismo edificio. Después de un día largo y agotador, Elisa acababa de llegar a casa del trabajo cuando vio a Miguel tratando de abrir la puerta de su apartamento, con su teléfono en una mano y una pequeña caja de herramientas en la otra. —¿Está todo en orden, Miguel? Pareces tener problemas con algo que no quiere funcionar. Miguel le sonrió al verla, miró a su alrededor antes de responderle, hasta señalar hacia su puerta. —Estoy tratando de entrar con estas cosas en manos. Elisa sonrió, tomó la llave de su mano, se acercó a la puerta y la abrió, intentó prender la bombilla pero era claro que no funcionaba. —La bombilla de la sala se quemó esta mañana, planeaba llamar a un electricista, pero no he tenido tiempo y ya me estoy acostumbrando a vivir con la mitad de la casa a oscuras. Elisa sonrió
Última actualización : 2026-08-27 Leer más