ANMELDENNo obstante, una idea le había estado dando vueltas en la mente desde hacía unos días, así que decidió compartirla con él. —He estado pensando que tal vez debería considerar un nuevo empleo. Así no tendrías que esforzarte tanto para aparentar y podríamos estar más juntos sin preocuparnos por quién entra o sale de tu oficina —sugirió, esperando su reacción. —No quiero que nuestra relación acabe convirtiéndose en un inconveniente para tu trabajo, mi amor. Gael se apartó lo justo para poder mirarla a los ojos, claramente insatisfecho con esa posibilidad. No había dedicado tanto tiempo a luchar contra sus propios sentimientos como para aceptar que Elisa se alejara de su lado durante las horas laborales. La idea de verla a diario no solo en la mansión, sino también en la oficina, era una de esas pequeñas cosas que le habían dado un nuevo significado a su vida, y no planeaba renunciar a eso por una preocupación que podrían enfrentar juntos. —De ninguna manera. No voy a permitir que t
Ambos caminaron hacia la salida del área de ginecología y, mientras se alejaban del consultorio, Alma Rosa se giró hacia él con una expresión seria.—Me has hecho sentir muy avergonzada ante la doctora. Ni siquiera intentaste ocultar que no crees que el bebé sea tuyo, como si yo fuese alguien que inventa embarazos para atraparte —lo regañó, bajando la voz para que no pudiera escuchar nadie más.Gael respiró hondo. No era una situación que le gustara y mucho menos le gustaba que una mujer quiera manipularlo.—Siempre digo lo que pienso… —¿Realmente crees que vas a seguir tratándome de esa manera sabiendo que estoy esperando a tu hijo?Gael se detuvo y la miró con una frialdad que borró cualquier indicio de ternura en el rostro de Alma Rosa. No estaba dispuesto a aceptar que ella usara el embarazo como justificación para exigirle una relación que ya no existía. Si el niño era efectivamente suyo, él cumpliría con sus responsabilidades como padre, pero eso no significaba que volvería a
La médica les brindó una sonrisa amable y les sugirió que se sentaran antes de iniciar la consulta.—Buenos días— Dijo la Dcotra con amabilidad. —Tomen asiento por favor.—Buenos días, doctora —respondió Alma Rosa mientras se acomodaba en la silla. —Vengo para mi chequeo mensual y hoy está aquí el padre de mi bebé. Quería que él estuviera presente en el momento en que pudiéramos ver la ecografía, ya que considero que es un momento significativo para ambos.La doctora miró a Gael y le dio la mano de manera amigable, sin imaginar que su presentación no reflejaba la realidad entre ellos. —Es un placer conocerlo. Me alegra que haya decidido venir a apoyar a su esposa durante este periodo; el respaldo del compañero es habitualmente crucial para la madre —comentó la doctora, mientras revisaba el historial médico.Gael no sabía qué decirle. En efecto la doctora tenía razón, pero él no estaba conectado a ese momento.—Bien, Alma Rosa, por favor cuéntame sobre el progreso de tu embarazo desde
Si Gael estaba convencido de sus sentimientos hacia Elisa, no comprendía por qué buscaba manejar la situación de esa manera oculta. La realidad podría ser difícil de aceptar, pero mantenerla en secreto solo complicaría las cosas más si ella se enteraba por otra fuente.—¿Tienes intenciones de informarle que vas a vas a ir con Alma Rosa al hospital? —preguntó al fin. —Porque, si me dejas aconsejarte, creo que sería mejor que ella se enterara a través de ti en lugar de oírlo por otra persona. Recuerda que las mentiras, incluso cuando se dicen pensando proteger a quien se quiere, pueden causar mucho más daño que la propia verdad.Gael desvió su mirada hacia las ventanas de su oficina. Sabía que Adrián tenía razón, pero solo imaginar la preocupación en el rostro de Elisa le causaba una inquietud que prefería evitar. A pesar de todo lo que habían pasado para llegar hasta allí, no deseaba que Alma Rosa se convirtiera nuevamente en un motivo de conflictos entre ellos.—No se lo diré por el
Gael era consciente de que no podía eliminar lo sucedido ni ignorar el sufrimiento que había experimentado, pero tampoco quería continuar con su vida cargando esa herida. Miró a Elisa con seriedad y le acarició el cabello, listo para otorgarle una respuesta sincera. —Sí, Elisa. El pasado no puede seguir influyendo en nuestras decisiones; he estado desperdiciando demasiado tiempo alimentando un rencor que no me ha traído felicidad. Dentro del corazón de Elisa, había una felicidad que no podía describir. Todo en su vida parecía estar en orden. —No puedo revertir lo que sucedió, pero tengo la opción de no seguir haciéndote sufrir por ello, porque ahora anhelo vivir en paz contigo y ver lo que pasará entre nosotros si dejamos de comportarnos como enemigos. Elisa sintió que algo en su interior se relajaba al oír su respuesta. Se inclinó para abrazarlo con fuerza, agradecida de que Gael estuviera dispuesto a dejar atrás un capítulo tan doloroso de sus vidas. Él la envolvió
Hasta ese instante, Gael no le había expresado de forma tan directa su deseo de un futuro conjunto, ni mucho menos de tener una familia juntos. Sus palabras lograron disipar parte de la inquietud que la invadía, aunque todavía quería entender cómo podía estar tan convencido de que ese niño no era de él. —¿Hablo en serio? Porque no quiero que me digas cosas agradables solo para calmarme esta noche y luego cambies de parecer al surgir otro inconveniente. Si realmente piensas en formar una familia conmigo, necesito estar segura de que lo dices porque lo anhelas y no porque crees que debes compensarme por lo que ha pasado entre nosotros. Gael le acarició suavemente la mejilla y sonrió con una fidelidad que Elisa no había presenciado muchas veces en él. Se inclinó para darle un beso suave antes de tocar su frente con la suya, decidido a dejarle claro que ese deseo de una familia a su lado, no había aparecido solamente por la discusión acerca de Alma Rosa. Desde que comenzó a enamor







