—No entrarás sola en esa habitación —añadió Antonio con voz baja, tan protectora que no admitía discusión.El contacto físico de Antonio, posesivo pero tranquilizador, hizo que Daniela asintiera lentamente, aceptando la decisión de su esposo.Una hora después, Daniela ya se encontraba en la sala especial de visitas para detenidos, separada por un grueso cristal transparente.Antonio permanecía erguido en una esquina de la habitación, con los brazos cruzados sobre el pecho, vigilando cada movimiento a su alrededor con una mirada intimidante.La puerta de hierro se abrió y Camilia entró con las manos esposadas frente al abdomen.El rostro de Camilia estaba pálido, tenía los ojos hinchados y el cuerpo le temblaba violentamente mientras tomaba asiento en la silla de hierro frente a Daniela.Daniela levantó el auricular del intercomunicador instalado en la pared y se lo llevó al oído sin apartar la mirada de Camilia.Camilia levantó lentamente su propio auricular con los dedos temblorosos.
Last Updated : 2026-10-03 Read more