La noche se hacía cada vez más profunda cuando el convoy de Hendry abandonó la residencia Willson.Tres automóviles negros avanzaban a toda velocidad en formación, con los faros atravesando la fina neblina que se había asentado sobre la carretera. Dentro del vehículo que iba en cabeza, Hendry permanecía en silencio, con la mirada fija al frente y la mandíbula firmemente apretada. En el asiento trasero, Adrian estaba recostado contra el cuero, con el brazo vendado y tratando de contener el intenso dolor que aparecía cada vez que el automóvil pasaba por algún bache.Nadie hablaba.Solo se escuchaba el ronroneo del motor y el leve tic-tac del reloj digital del tablero, demasiado suave, casi como si se burlara de la tensión que llenaba el aire.—No tenemos mucho tiempo —dijo finalmente Hendry, con voz baja, pero cargada de presión—. Lucas no esperará. Se alimenta de los juegos psicológicos. Quiere que entremos en pánico.Adrian asintió.—Estas tres últimas ubicaciones... son todos almacen
Dernière mise à jour : 2026-09-18 Read More