La mañana siguiente llegó con un ritmo que parecía casi normal, si es que «normal» todavía era una palabra que podía aplicarse a una familia que vivía bajo la sombra de una amenaza.Nadine estaba sentada a la mesa del comedor, preparando los medicamentos de la mañana con meticuloso cuidado. Colocaba cada pastilla, una por una, en un pequeño organizador, como si aquel sentido del orden pudiera impedir que el mundo volviera a desmoronarse. Desde el otro extremo de la mesa, Hendry la observaba en silencio. Lo entendía: la calma de Nadine no era más que otra forma de vigilancia.León entró arrastrando los pies, bostezando, con una pequeña manta todavía envuelta alrededor de los hombros.—Abuelo —saludó alegremente el niño.Hendry levantó la mirada.—Ya estás despierto.León asintió y luego hizo un esfuerzo por subir a una silla. Nadine sonrió y lo ayudó rápidamente, depositando un beso suave en su frente, más prolongado de lo habitual.Daniel apareció unos instantes después, ya vestido pa
Dernière mise à jour : 2026-09-22 Read More