El nuevo día llegó a la casa Fabre con una quietud engañosa. La luz grisácea de Londres se filtraba por los ventanales del dormitorio de Laura, iluminando apenas los muebles elegantes y las fotografías familiares que decoraban las paredes. Ella permanecía sentada frente al espejo, con una mano apoyada sobre la cabeza y una expresión cuidadosamente construida de dolor.Había pasado la noche pensando en Damian, en sus palabras y, sobre todo, en la manera en que la había mirado antes de marcharse. Aquellos ojos grises no habían mostrado compasión; habían mostrado una advertencia. Por eso, antes de que alguien pudiera preguntarle qué había sucedido, Laura tomó su teléfono y llamó a su padre.—Papá, necesito hablar contigo porque ayer ocurrió algo horrible —murmuró, dejando que su voz temblara mientras bajaba la mirada hacia sus manos— Loren vino a la casa y comenzó a tratarme mal, a insultarme y a decirme cosas que no tenía derecho a decirme. Perdí el control porque ya no podía soportarlo
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-18 Mehr lesen