Me hizo gatear detrás de él hasta la cocina, con la correa arrastrándose por el suelo. Al acercarse al refrigerador, lo abrió, sacó una botella de agua y tomó un largo trago, mientras yo me arrodillaba a sus pies... esperando como la obvia mascota que era."—¿Tienes hambre? —preguntó, con los ojos brillándole mientras me miraba hacia abajo. Y sacudí la cabeza en respuesta."—Bien. Porque no he terminado contigo.Luego me levantó y me puso sobre la barra de la cocina, con el mármol frío contra mi piel caliente. Me abrió las piernas, las levantó sobre sus hombros y se empujó dentro de mí otra vez. Esta vez fue más lento, más profundo, cada embestida era un reclamo deliberado.Estiró la mano detrás de mí, agarró un frasco de miel de la barra y la derramó sobre mis pezones."—Lámelo —dijo.Arqueé la espalda, intentando alcanzar mis propios pechos, pero no pude. Él se rió y se inclinó, trazando con su lengua un camino a través de la miel, sobre mi pezón, alrededor de mi aréola. Chupó con f
Última actualización : 2026-08-04 Leer más