"Jodeeeer", gimió él, quedándose quieto un momento, dejándome acomodar. Su polla palpitaba dentro de mí, gruesa y pesada, estirando mis paredes al límite.Cada vena, cada relieve raspaba contra mi carne sensible mientras mi coño aleteaba a su alrededor, intentando amoldarse a semejante tamaño. Quemaba de la mejor manera, esa deliciosa mezcla de presión y placer que me hacía encoger los dedos de los pies."Tan puta madre estrecha", gruñó Richard, con voz baja y carraspera, justo pegada a mi oreja. "Apretándome como si hubieras sido hecha para esto. El coñito de esta casadita ha estado hambriento de la polla de un hombre de verdad."Yo solo pude responder con un gemido ahogado, clavándole las uñas en los hombros a través de la camisa. La mesa crujía debajo de nosotros mientras él empezaba a moverse, embestidas lentas y profundas de sus caderas que se salían casi por completo antes de volverse a meter de golpe, llegando hasta el fondo con un azote húmedo que resonaba en el apartamento en
Última actualización : 2026-08-16 Leer más