Lo obedecí. Acarició mi cabello con una de sus manos, viéndome desde su posición, admirando la forma en la que estaba ante él, de rodillas, con su pene erecto tan cerca de su cara. Tragué saliva, observando su erección. La colocó sobre mis labios, pero no me ordenó abrir la boca. Masajeó su falo perezosamente, disfrutando de la vista. —Tócate para mí —ordenó con un ronroneo. El calor cubrió mi piel, concentrándose en mi núcleo.. No necesitó decirlo dos veces. Separé mis rodillas un poco, bajando la mano por mi vientre hasta encontrar la humedad de mi vulva, pasando los dedos por los labios mayores. Al separarlos, no lo dudé. Ataqué mi clítoris, dando círculos suaves al principio, después ejerciendo más presión, en busca de más fricción. Mis caderas comenzaron a moverse por si sola, pero mis dedos no eran suficientes. Quería los suyos. La mano de Maximilian se movió más rápido sobre su pene, tan excitado como yo. Ambos necesitábamos más, pero él no lo permitiría, porque este
Última actualización : 2026-10-16 Leer más