VictoriaEl golpe de sus palabras me dejó sin aire, pero en lugar de quebrarme o rogarle, sentí que algo dentro de mí se apagaba de golpe. La furia ciega y el dolor se desvanecieron, dejando paso a una frialdad absoluta.Lo miré fijamente a los ojos, conteniendo el temblor de mis labios, y levanté la barbilla.—Qué bajo has caído, Adán —le susurré, con una calma que lo descolocó por completo.Apoyé las manos firmemente en su pecho desnudo y lo empujé hacia atrás, obligándolo a romper el espacio entre nosotros. Salí del baño con pasos decididos, atravesé la habitación y, sin dignarme a mirar atrás, me cambié la ropa con rapidez, quitándome de encima cualquier rastro de él.Cuando salí al pasillo del penthouse, Rashel seguía sentada en el sofá con una sonrisa triunfante pintada en el rostro. Me detuve frente a ella un segundo, la miré de arriba abajo con profunda lástima y solté el veneno con total claridad:—Todo tuyo. Se merecen el uno al otro.Sin esperar respuesta, caminé hacia la e
Última actualización : 2026-08-30 Leer más