Después del desayuno, salimos a la nieve a entrenar. Ryan me entregó algo de ropa más pequeña, probablemente de él de niño, me hizo comprender lo menuda que me veía a su lado. A pesar de ser bastante alta para una loba promedio, soy indiscutiblemente más baja que un licántropo. Aquel podría haber sido un entrenamiento como cualquier otro que hubiésemos tenido los últimos meses, pero había algo más: complicidad, promesa, tensión… ¿Amor, tal vez? Había algo en el aire que no lograba descifrar del todo. Sus manos, en cada movimiento, no se sentían de la misma forma: eran fuertes, por supuesto, como todo en él, pero con una suavidad especial, como si temiera “quebrarme” o que me alejara de él. Luego de un par de horas, mi humor era el mejor de todos. Aquel había sido el entrenamiento que mis huesitos rogaban por tener. Al fin se me permitía luchar junto a un contendiente que estaba a nivel. Dos golpes de puño fallidos, Ryan detuvo mis manos. Intenté golpear con una patada su costado, pe
Last Updated : 2026-08-23 Read more