Damien cambió de posición y se sentó en la cama, frotándose los ojos con suavidad. —Solo fue un mal sueño, nada real. Vuelve a dormir, yo estoy aquí cuidándote.Sexiola contempló aquella respuesta tan serena con una mirada decepcionada. Ese hombre ni siquiera se molestaba por la posición en que habían estado, pegados el uno al otro sin ningún espacio de por medio. Su presencia, en efecto, no tenía ningún atractivo a los ojos de su esposo.—Tengo sed —cortó Sexiola, echando el cuerpo hacia atrás.Saltó de la cama de inmediato y salió apresurada de la habitación rumbo a la cocina, en la planta baja.Unos pasos firmes la siguieron. Sexiola se volvió, extrañada, al ver que Damien también bajaba las escaleras. —¿Por qué te tomas la molestia de bajar tú también?—Solo quiero asegurarme de que no sufres de sonambulismo —explicó Damien.—¡Estoy completamente despierta, es obvio! —protestó Sexiola, irritada, porque todavía no aceptaba que Damien no se sintiera atraído por ella.Se miró de reoj
Última actualización : 2026-09-28 Leer más