—¡Suéltame, Damie!Sexiola exclamó con la respiración entrecortada, atrapada entre los brazos de su esposo.Sin saber cómo, sus cuerpos terminaron enfrentados, cara a cara, dentro del agua fría de la piscina. Damien inclinó la cabeza, mientras Sexiola levantaba su hermoso rostro, empapado.Damien siguió acortando la distancia entre sus rostros sin la menor duda. Sexiola sintió que el corazón le latía con tanta fuerza que estaba segura de que el eco resonante podía escucharlo el hombre frente a ella.«¿Qué está pasando aquí exactamente? ¿Damien tiene la intención de darme un beso en los labios?», se preguntó Sexiola, gritando en su fuero interno.Por instinto, sin poder evitarlo, Sexiola cerró los ojos con fuerza.«Dios mío, resulta que la reacción natural de mi cuerpo es mucho más traviesa y desbocada de lo que yo misma imaginaba», se lamentó Sexiola, resignada ante su propia rendición.Damien, al presenciar aquella actitud entregada de su esposa, se quedó paralizado por una fracción
Última actualización : 2026-09-30 Leer más