Desde la distancia, pude ver cómo la asistenta social tiraba de la mano de Alan hacia el pasillo. Mi hijo se resistió, clavando los talones en el suelo. Sus ojos se llenaron de lágrimas y empezó a gritar con una desesperación que me partió el alma:—¡Mamá! ¡Mamá!El llanto de Alan destrabó la parálisis que me había golpeado. Al verlo ahí, indefenso, llorando y estirando sus manitas intentando escapar, la culpa y el miedo se transformaron en una rabia ciega. Me puse de pie de un salto, tirando la silla hacia atrás, y corrí desesperada hacia la puerta.Los dos policías judiciales se interpusieron de inmediato, bloqueándome el paso con los brazos extendidos. Pero ya nada me importaba. Empujé a uno de los oficiales con todas mis fuerzas, esquivé el agarre del otro y logré llegar hasta mi hijo.Me arrojé al suelo y abracé a Alan, pegándolo contra mi pecho. Él se aferró a mi cuello, llorando con fuerza, escondiendo la cara en mi hombro. Sentía sus pequeños latidos acelerados contra mí. Eleo
Last Updated : 2026-09-20 Read more