MILÁN SARTORINadine se quedó ahí, de pie, sin levantar los puños ni gritar, solo viéndome fijamente, esperando.Había algo en ella que me causaba ansiedad.—Temen a los Dumort como si fueran dioses —siseé entornando la mirada, plasmando una sonrisa arrogante en su rostro—, pero si algo sabemos los Sartori, es que los dioses no sangran.Le lancé el primer golpe, queriendo engañarla con la derecha, para pegarle con la izquierda.Era zurda, pero Eliot me enseñó a ser ambidiestra.Esquivó el primer golpe como esperaba, pero el segundo lo bloqueó.Por un fragmento de segundo vi la satisfacción en su rostro, antes de apretar mi muñeca con fuerza y tirar de mí hacia ella, aprovechando la inercia que llevaba y dándome un rodillazo justo en el esternón antes de dejarme caer al piso, resbalando por el pasillo hasta llegar casi a los pies de sus gacelas que solo observaban sin emoción.No podía respirar, me había sacado todo el aire. Apenas tuve tiempo de rodar para esquivar cada vez que quiso
Última atualização : 2026-09-08 Ler mais