MIRKO CAVALCANTISalí del sótano como el dios piadoso y benevolente que era, sintiéndome mejor persona que ayer. Saludé a cada hombre en mi camino, guiñándoles el ojo y dándoles palmadas, compartiendo risas y chistes.¡Me amaban!¿Quién no?Solo los carentes de buen gusto y sentido común.—¡Mirko! —exclamó a mis espaldas Romeo. Me detuve, no por gusto. Torcí los ojos antes de estirar mi sonrisa y voltear hacia él.—¡Romy! ¡Cuñado! —dije extendiendo mis brazos hacia él, pero su gesto cargado de hostilidad me detuvo.—¿Alimentaste a esa rubia? Pensé que el plan era dejarla morir de hambre… —siseó mientras yo sostenía los brazos en el aire, esperando que él fuera quien diera el siguiente paso para fundirnos en un abrazo cargado de hermandad……no pasó.—¿Cuál es el problema? Le di comida para perro… —Me encogí de hombros, restándole importancia.—Tú mismo dijiste…—Sí, sé lo que dije, pero las grandes mentes maquiavélicas pueden cambiar de opinión. —Señalé mi sien con el índice—. Además,
Dernière mise à jour : 2026-10-16 Read More