Con movimientos medidos y milimétricos para no despertar a Selene ni sobresaltarla demasiado, retiré con suma delicadeza mis brazos de su cuerpo, deslicé las sábanas y me incorporé lentamente en el borde de la cama. Tomé una casaca oscura que reposaba en el respaldo de la silla cercana, me la puse sobre los hombros mientras ajustaba los cordones, y caminé a zancadas rápidas hacia la puerta de la alcoba.Apenas giré el pestillo y abrí la pesada madera, la figura de Kaelen, mi beta de mayor confianza, apareció de inmediato en el umbral. El rostro de Kaelen estaba demudado, cubierto de sudor a pesar del frío matutino, y sus ojos reflejaban una urgencia que me puso en alerta roja al instante.—¡Alfa! Perdóneme por irrumpir a esta hora, pero la situación no puede esperar ni un solo segundo. — comenzó Kaelen con la voz alterada, cuadrándose frente a mí con desesperación.—Habla de una vez, Kaelen. — le ordené con un tono cortante, helado y autoritario, cruzando los brazos sobre el pecho par
Dernière mise à jour : 2026-10-02 Read More