El domingo amaneció gris y silencioso.Damián se levantó antes que Camila. Preparó café en la cafetera de la habitación, salió a la terraza y se quedó de pie junto a la barandilla, mirando el agua.El mar estaba en calma. No había viento. Solo agua gris, cielo gris y el sonido de las olas rompiendo contra las rocas.No había dormido bien.Se había quedado en la oscuridad, pensando en el teléfono que vibraba en el bolsillo de su abrigo, en el sendero del acantilado. En el nombre que aparecía en la pantalla y al que no había contestado. En lo que decía de él, que su primer impulso había sido guardarlo antes de que Camila lo viera.Tomó su café.Tras él, la puerta se abrió.Camila salió con su propia taza. Llevaba la bata del hotel. El pelo suelto. Miró el agua y luego a él.—Te has levantado temprano —dijo.—No podía dormir —respondió él.Ella se quedó de pie junto a él, en la barandilla, sin preguntar por qué.Se quedaron allí un rato. El agua bajo ellos se movía lentamente. El hotel a
Última atualização : 2026-09-02 Ler mais