El fin de semana había llegado y la familia Di'Carlo decidió disfrutarlo juntos. El sol brillaba en lo alto, y el cielo de Miami estaba despejado y radiante, como si el clima mismo estuviera de su lado. Natasha y Mateo habían planeado llevar a Mati al centro comercial, un lugar que al niño le encantaba por sus juegos, sus tiendas y la oportunidad de comer helado.—¡Mami, papi, vamos! —gritaba Mati, saltando de emoción mientras caminaban hacia el auto—. ¡Quiero ver la tienda de juguetes! ¡Y quiero montarme en los carritos! ¡Y quiero comer helado de chocolate!—Vamos, campeón —respondió Mateo, riendo y alborotando su cabello—. Pero primero, desayunamos algo, ¿de acuerdo? No podemos comer helado antes del desayuno.—¡De acuerdo! —respondió Mati, subiendo al auto con la energía de un pequeño huracán.Natasha tomó la mano de Mateo y lo miró con una sonrisa. Había algo en la forma en que la luz del sol acariciaba su rostro, en la manera en que Mati reía, en la forma en que Mateo la miraba,
Última actualización : 2026-09-01 Leer más