Adam estaba en la puerta de la oficina de Natasha, sintiendo que el corazón le latía con tanta fuerza que estaba seguro de que todos podían escucharlo. Cinco años. Cinco largos años esperando este momento, y ahora que finalmente estaba allí, sus piernas temblaban como si fueran de gelatina. Había ensayado este momento miles de veces en su mente, había imaginado lo que diría, cómo sería el reencuentro, pero nada lo había preparado para la intensidad de las emociones que lo invadían en ese instante.Lenny, la asistente, lo miró con una sonrisa profesional mientras abría la puerta.—Puede pasar, señor —dijo—. La señorita Montesantos lo espera.Adam asintió, tragando saliva, y entró. Cada paso era un latido, cada latido una mezcla de esperanza y miedo.La oficina era amplia y luminosa, con ventanales que ofrecían una vista imponente de la ciudad de Miami. El escritorio de Natasha estaba al fondo, y ella estaba allí, sentada, con la cabeza inclinada sobre unos papeles, completamente absort
Última actualización : 2026-08-26 Leer más