La tormenta seguía azotando los ventanales cuando el sonido de unos pasos apresurados rompió el hechizo que los mantenía inmóviles, frente a frente, a escasos centímetros el uno del otro. Elisa fue la primera en reaccionar, dando un paso atrás casi por instinto, justo en el momento en que la puerta de la biblioteca se abría sin previo aviso.—Disculpen, señor Varela —dijo la voz de Rosaura, una de las empleadas más antiguas de la casa, deteniéndose en el umbral con una bandeja de té en las manos —Vi luz encendida y pensé que tal vez alguien... La mujer se quedó a media frase, con la mirada moviéndose con rapidez entre Alejandro, que aún tenía la copa abandonada en el alféizar, y Elisa, que se había apartado apenas un segundo antes pero no lo suficientemente rápido como para que la escena no resultara, cuando menos, comprometedora, la cercanía excesiva, la tensión palpable en el aire, la respiración todavía agitada de ambos.—Solo estábamos revisando unos documentos del viaje —dijo Al
Last Updated : 2026-10-10 Read more