El viento del mar soplaba con fuerza y traía consigo el estruendo de las olas que golpeaban los pilotes de madera del viejo muelle. Los pasos de Devano sonaban cada vez más inquietos mientras guiaba a Valerie, o más bien la arrastraba, hacia el borde de las tablas, ya podridas. Miraba una y otra vez hacia atrás, como si sintiera el aliento del peligro acercándose entre la oscuridad de la noche.—¡Devano, despacio! ¡Las tablas están resbalosas! —gritó Valerie, intentando mantener el equilibrio.Detrás de su espalda, los dedos de Valerie seguían moviéndose con agilidad, sin descanso. De las fibras de la gruesa cuerda que le rodeaba las muñecas solo quedaban unas cuantas hebras delgadas. El ardor del roce de la pequeña hoja y de los bordes filosos de la cuerda seguía clavándose en su piel, pero ese dolor se esfumaba, vencido por la adrenalina que le ardía en el pecho.De pronto, un haz de luz brillante salió disparado desde la oscuridad del almacén, partió la noche en dos y los dejó a am
Última atualização : 2026-10-13 Ler mais