—¡Leander! —Valerie gritó en voz baja, mirando con incredulidad al hombre que se erguía jadeante frente a ella. Las venas del cuello de Leander estaban tensas, la mandíbula apretada con fuerza, y la emoción cruda que le ardía en los ojos se veía completamente real. Leander ignoró por completo el llamado de Valerie. El hombre avanzó, acercándose a Devano, que todavía se apoyaba aturdido contra la pata de la mesa. Antes de que su sobrino lograra recuperar el equilibrio, Leander se agachó, sujetó el cuello de la camisa de Devano con un agarre brusco y lo levantó de un tirón. —¿Qué pensabas hacerle? —siseó Leander, la voz baja pero cargada de una intimidación absoluta. Devano, que empezaba a recobrar la conciencia, gruñó con rabia. Empujó el pecho de Leander con las fuerzas que le quedaban. —¡Ya estoy harto de ti! —gritó Devano, mirando a Leander con un odio profundo—. ¡Cómo pudiste robarte a mi mujer! Leander entrecerró los ojos, su mirada brillando con un destello peligroso. —Deja d
Dernière mise à jour : 2026-09-28 Read More