—¿Qué ocurre, Victoria? Estás pálida como la cera tras leer ese mensaje.La voz de Gibran rasgó el silencio en el interior del automóvil, que avanzaba veloz por la autopista de circunvalación.Victoria no respondió de inmediato. Apagó lentamente la pantalla de su tableta mientras los reflejos de las farolas barrían su mandíbula, que se había tensado. Su corazón latía con fuerza, no por miedo, sino por la gélida certeza de que su enemigo más peligroso podría haber estado, todo este tiempo, justo a su lado. Inclinó la cabeza y lo miró fijamente a los ojos: aquel hombre que siempre había sido su escudo en cada batalla.—Un mensaje enviado desde un número desconocido —respondió ella con voz serena, esforzándose por no mostrar el más mínimo temblor—. Dice que el verdadero
Last Updated : 2026-08-31 Read more