Barrister Dash soltó los cierres de latón de su gastado maletín de cuero, y el suave clic resonó por todo el gran salón.La habitación quedó en silencio. Nadie volvió a tocar su té. Los niños, percibiendo el repentino cambio en el ambiente, fueron quedándose callados poco a poco bajo la atenta mirada de sus madres. Afuera, el lejano canto de los pájaros se filtraba por las ventanas abiertas, pero dentro de la mansión Wellington, el silencio se sentía casi opresivo.Salma entrelazó las manos sobre su regazo y respiró lentamente.Al otro lado de la habitación, las ocho mujeres con las que Arthur Wellington se había casado a lo largo de su vida permanecían sentadas en un silencio sereno, cada una con la expresión cuidadosamente ensayada que se esperaba de una viuda en duelo. Sin embargo, detrás de los vestidos negros, las joyas costosas y las condolencias susurradas, otra emoción permanecía oculta bajo la superficie.Ninguna quería ser la primera en preguntar por el testamento. Pero esa
Última atualização : 2026-08-23 Ler mais