Chae-yeong sostuvo la mirada durante unos segundos, sintiendo una extraña electricidad recorriéndole la columna. Había algo en la compostura de ese hombre que infundía un respeto casi instintivo. Suspiró y volvió a recostarse contra el asiento.—Está bien. Guardaré mis preguntas... por ahora.Al llegar a la mansión, la casa estaba sumida en la oscuridad, salvo por la tenue luz del recibidor. Subieron en silencio hacia la habitación principal para no despertar a la abuela ni al personal de servicio.Una vez adentro, Nikolai cerró la puerta con llave y se quitó la chaqueta de cuero, tirándola sobre el sofá de terciopelo. Chae-yeong se sentó en la peinadora, quitándose el cabestrillo con cuidado y soltando un leve quejido por la presión en su hombro herido.—Déjame ayudarte con eso —dijo Nikolai, acercándose tras escucharla.—Puedo sola...—No seas terca —interrumpió él con suavidad pero con firmeza.Se agachó a su lado y tomó las tiras de tela del cabestrillo. Sus manos, grandes y llena
Última atualização : 2026-08-19 Ler mais