Chae-yeong se incorporó en la cama con cuidado para no mover el hombro lastimado. Observó la camiseta negra de Nikolai y notó que sus zapatos de trabajo estaban colocados con absoluta simetría junto a la base del mueble. Le sorprendió lo profundamente que había dormido ella misma; los días anteriores habían sido un torbellino de tensión e insomnio, pero esa noche, por primera vez en semanas, había logrado descansar horas continuas.Al moverse las sábanas, los ojos de Nikolai se abrieron de inmediato. No hubo confusión ni somnolencia en su mirada; en una fracción de segundo, sus ojos grises se fijaron en Chae-yeong con una claridad fría y alerta.—Buenos días —murmuró Chae-yeong, acomodándose el cabello despeinado detrás de la oreja.—Buenos días —respondió Nikolai, su voz rasposa por el descanso. Se sentó en el borde de la cama sin prisa, estirando los hombros—. ¿Cómo sigue el dolor del brazo?—Mucho mejor. Los analgésicos hicieron efecto.Nikolai se puso de pie, ajustándose la camise
Última atualização : 2026-08-22 Ler mais