Por la mañana me levanté antes de que Dorian terminara de ducharse, tenía un plan, había pensado mejor las cosas, así que me vestí, y bajé, Inés estaba en la cocina, preparando la mesa.—Señorita Zaira, no tenía que molestarse, yo me encargo del desayuno —dijo al ver que empezaba a abrir la alacena.—Hoy lo hago yo —dije, con una sonrisa.Inés me miró, luego asintió.—Como usted diga.Se fue, y me quedé sola en la cocina, saqué los huevos, el tocino, el pan, y empecé a cocinar como lo hacía antes. Por un momento, mientras batía los huevos, recordé a Dorian en la cocina, con un delantal y el pelo revuelto, me abrazaba por la cintura mientras freía el tocino, y me decía que era la mujer más guapa del mundo.Sacudí la cabeza, ese Dorian ya no existía, había muerto la noche que me forzó a hacer algo que no quería. Preparé el plato, lo puse en la mesa, y me serví un café, poco después escuché los pasos de Dorian en las escaleras.Entró en la cocina, se detuvo al verme.—¿Tú hiciste esto?
Última actualización : 2026-10-14 Leer más