Rael no habló en todo el camino.Condujo rápido, con la vista fija al frente, se metió por algunos callejones, yo apretaba los zapatos contra mi pecho, como si eso pudiera reconfortarme.Había hecho algo que nunca pensé que haría, y todavía no me lo creía.—Mi madre —dije— tengo que avisarle.—Dorian va a ir a tu casa primero.—Por eso tengo que avisarle.Rael sacó su teléfono, y me lo pasó.—Kael dijo que iría para allá, llámala.Marqué, Kael contestó al primer tono.—¿Zai? ¿Estás bien? ¿Estás con él?—Sí, estoy bien, ¿cómo está mi madre?Kael tardó en responder, y supe que algo andaba mal.—Dámela, Kael.—Zaira…—Dámela.Escuché pasos, una puerta, y luego la respiración de mi madre.—Mamá, soy yo, estoy bien, no te asustes, voy a…—¿Cómo pudiste? —su voz era dura, fría— Dorian me llamó hace diez minutos, llorando, Zaira. Llorando, dice que te llevó tu cuñado delante de toda la prensa.—Mamá, él me tenía encerrada, me quitó el teléfono, me amenazó con…—Dorian jamás haría eso.—¡Lo h
Última actualización : 2026-10-16 Leer más