Mi orgasmo, que había disminuido por la sorpresa que me causó su expresión, de repente se intensifica aún más, y hago todo lo posible por no gritar.—¿Qué... pasa? —pregunto con dificultad entre contracciones de éxtasis.—Solo... dime... cuando... termines —dice entre dientes, como si estuviera sufriendo un dolor insoportable.—Puedo parar... —digo, y detengo mi movimiento.—¡NO! —gruñe, y me obliga a bajar—. ¡CORRE POR MÍ!Oh, Dios mío.No puedo negarme.Le agarro la nuca y le masturbo con todas mis fuerzas. Y lo hago por mi propio placer. Lo muevo de un lado a otro dentro de mí, presionándolo donde quiero, deleitándome con la sensación de plenitud total, girando las caderas, subiendo y bajando cuando quiero que me toque justo ahí, oh, Dios, sí. Finalmente me desplomo sobre su pecho, un manojo de nervios tembloroso. —¿Has terminado? —grazna como un moribundo.Asiento con la cabeza contra su hombro. Es todo lo que puedo hacer.—¡DIOS MÍO! —sisea, y me aparta de su pene. Al principio e
Last Updated : 2026-08-20 Read more