El aire en la habitación de la clínica se volvió denso, casi irrespirable. La acusación implícita en la mirada de Charly aplastaba a Hilary con el peso de una condena.—No... —murmuró Hilary, dando un paso atrás hasta que su espalda chocó contra la cabecera de la camilla—. Te equivocas. Ese bebé... no es tuyo.Charly dejó escapar una risa grave y sin humor. Una sonrisa arrogante, cargada de malicia y dominio absoluto, se dibujó en sus labios mientras daba un paso más hacia ella.—Sí, claro, doctora. Y luego me vas a decir que Santa Claus existe.Isabella, apoyada contra el marco de la puerta, hizo un leve gesto con la cara y arqueó una ceja con ironía.—Técnicamente sí existió, Charly. Claro, no de la manera en que lo venden las películas.Charly se giró lentamente hacia su hermana y la miró con fastidio despectivo.—Isabella, te puedo jurar por la tumba de nuestro padre que ese bebé es un Moretti. Y eso no lo cambia ni ella ni nadie. Mi hijo va a crecer conmigo, le guste o no le gust
Última actualización : 2026-09-10 Leer más