Una semana después, el sonido de vehículos cruzando el camino principal anunció la llegada de la comitiva italiana. Isabella fue la primera en bajar, seguida de cerca por Alessandra, Salvatore, y finalmente Francesco, con el rostro serio de quien preferiría estar en cualquier otro lugar del mundo.Charly salió a recibirlos, y al llegar frente a su cuñado, ambos se limitaron a un apretón de manos breve, cordial, pero carente de la calidez que alguna vez había existido entre ellos.—Francesco —saludó Charly, con un asentimiento seco.—Charly —respondió el otro, con el mismo tono medido—. Espero que todo vaya bien por aquí.—Todo tranquilo —confirmó Charly, aunque la tensión entre ambos resultaba casi palpable en el aire.Salvatore, siempre atento a romper los silencios incómodos, se acercó con una sonrisa amplia.—Bueno, bueno, suficiente de tanta formalidad y caras tensas —bromeó, dándole una palmada a Charly en el hombro—. ¿Dónde está el whisky? Este viaje fue eterno.La risa general
Última actualización : 2026-10-04 Leer más