—¡Al, no! ¡No, te lo ruego! Yo... ¡es mi primera vez! Tengo miedo... de que solo te veas obligado a hacerlo conmigo y de que lo hagas con brusquedad», le dije, intentando negociar mientras le sujetaba el pecho. Álvaro, en lugar de responder, esbozó una sonrisa cínica. Sus dedos acariciaron lentamente mi mejilla, se detuvieron un instante en mis labios y luego volvieron a besarlos brevemente. —Vale, lo haré despacio», dijo con tono sarcástico. Negué con la cabeza enérgicamente, sin dejar de intentar rechazarlo. —¡Al, te daré un puñetazo si te atreves a hacerme esto!», le amenacé con firmeza. —¿Ah, sí? Quiero ver cómo pegas, Bella». Al oír ese desafío, sonreí satisfecha. Me
Última actualización : 2026-09-09 Leer más