Rocco miró la tinta negra impresa sobre el papel blanco y, tras leer con cuidado cada palabra, sus ojos se abrieron de par en par.—¡Matteo! —rugió.El rostro de Matteo perdió todo color, y, acto seguido, retrocedió, agitando las manos frente a él con desesperación.—¡Rocco, déjame explicarlo! ¡Estábamos borrachos! ¡Solo pasó una vez!—¡Mentira! —gritó Rocco mientras sacaba su arma.Sin embargo, mis hombres fueron más rápidos, y dos de mis guarda espaldas se abalanzaron sobre él, le quitaron el arma y lo inmovilizaron, tomándolo de los brazos.Rocco perdió completamente la razón y, tras una breve lucha, se liberó y se lanzó contra Matteo, estampando un puño contra el rostro de su propio hermano.—¡¿Te acostaste con mi esposa?! ¡¿Me hiciste criar a tu bastarda durante diez años?!Rocco se sentó sobre el pecho de Matteo y comenzó a golpearlo hasta casi dejarlo inconsciente, mientras yo permanecía a un lado, observando aquel espectáculo.Bianca tenía diez años, ¿y ellos pretendían hacer c
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