La decisión de trasladar a Valentina a la mansión Montenegro se tomó sin consultarla.Doña Beatriz lo anunció con esa voz suave que usaba cuando ya había ganado la discusión antes de empezarla. El médico había dado su visto bueno con reservas, pero la madre de Adrián no aceptaba reservas. Según ella, el hospital era un lugar frío, impersonal, y una futura nuera de su familia merecía recuperarse entre seda y silencio, rodeada de quienes “la querían de verdad”.Valentina escuchó todo desde la cama, con la mirada baja y los dedos entrelazados sobre la sábana. Fingió una sonrisa débil, de esas que invitaban a la lástima.—Está bien… si ustedes creen que es mejor.Gael, sentado a su lado, apretó la mandíbula. No le gustaba. No le gustaba nada de aquella prisa, ni la forma en que su madre hablaba de Valentina como si fuera un objeto frágil que había que guardar bajo llave. Pero no dijo nada. No todavía.Camila, en cambio, se ofreció de inmediato a “ayudar con la mudanza”.—Yo puedo empacar
Última actualización : 2026-09-16 Leer más