JULIERafael se estacionó frente a mi casa de madrugada. La fiesta ya habría terminado hacía rato.—Aunque no lo mereces, gracias por traerme. —Bajé del auto.—No tienes nada que agradecer. —Me abrió la puerta, caballeroso, como si eso borrara todo lo demás.Caminé hacia la entrada. No había dado tres pasos cuando una mano me tomó del brazo, me giró, y Rafael me besó a la fuerza.Lo empujé con todo lo que tenía.—¡No vuelvas a hacer eso en tu vida! —Me limpié la boca con el dorso de la mano, asqueada—. La próxima te denuncio.Se rio, subió a su auto y se fue, dejándome temblando de rabia en mi propia puerta.Entré. Dalila me esperaba en la sala, en pijama, incapaz de irse a dormir sin saber de mi madre.—¿Cómo está?—Igual que siempre, Dalila. Te cuento mañana. —Le di un beso en la frente—. Solo quiero dormir.—Julie, espera, hay algo que…—Mañana. No quiero saber nada más de este día.Subí las escaleras arrastrando el vestido y el cansancio. Mi habitación estaba a oscuras. No encendí
Última actualización : 2026-09-11 Leer más