El cuerpo entero me ardía. La tinta fresca del culo quemaba como fuego líquido, pero eso no era nada comparado con la cabeza gruesa y bulbosa de la polla enorme de Slade estirándome la entrada del coño chorreante. Solo la punta y ya me sentía imposiblemente llena. Las paredes me temblaban y se apretaban con avidez a su alrededor, intentando chupársela más adentro, pero el cabrón se quedó perfectamente quieto.—Ruega más alto, Ciara —gruñó, la voz grave y peligrosa, vibrándome por dentro. Una mano grande le cayó con fuerza a la nalga derecha, justo sobre el tatuaje fresco, enviándome una sacudida de dolor abrasador directo al centro—. Quiero que todos los cabrones del local oigan qué puta tan desesperada y hambrienta de polla eres. Diles de quién es este coño.Temblaba, babeando sobre la silla de cuero, los pezones duros como piedras contra la camiseta fina. El coño me brotaba tanto que los jugos le bajaban por el eje y goteaban ruidosamente al suelo.—¡Por favor, Slade! —grité, la voz
Última actualización : 2026-09-08 Leer más