No podía recordar la última vez que la polla de Mark había estado dentro de mí.No la versión educada, de dos minutos, con las luces apagadas que a veces ofrecía cuando se sentía culpable. Me refería a la cosa de verdad: el sexo asqueroso, a pelo, con la piel golpeando que solíamos tener antes de la boda, antes de los tres bebés, antes de que dejara la redacción y empezara a entregar pubs solo para mantener la casa callada y la hipoteca pagada. Entonces vivía por ello. Solía llegar a casa de los turnos tardíos con tinta en los dedos y subirme directa a su cara, frotando mi coño mojado contra su lengua hasta que me volteaba y me follaba como si intentara romper el cabecero. Me encantaba cómo solía escupirme en el culo y empujar sin preguntar. Me encantaba cuando me llamaba su putita sucia de semen y me hacía darle las gracias mientras me llenaba.Aquella versión de nosotros estaba muerta.Después del tercer bebé mi cuerpo cambió de formas que las revistas nunca te advierten. Las tetas
Last Updated : 2026-10-20 Read more