Diana pensó que en el coche él le hablaría de esa noche, que le pediría guardar el secreto por Santiago.Había imaginado tantos escenarios distintos para obviar el asunto de una vez, pero, para su sorpresa, el trayecto fue completamente silencioso. Ignacio conducía con una calma que la desesperaba.—¿Estás totalmente segura de que te quieres casar con Santiago? —soltó él de repente, rompiendo el hielo—. Apenas llevan algunos meses de novios, es muy poco tiempo.Diana se removió en el asiento, sintiéndose acorralada.—Sí, estoy segura —respondió, tratando de sonar firme y convincente, aunque le temblaban hasta las manos.—¿Y cómo se llevan? ¿Cómo te trata mi hijo?—Muy bien. Es un buen muchacho —suspiró ella, mirando por la ventanilla. En el fondo, seguía autoconvenciéndose de que él no la reconocía.—¿Y en la intimidad qué tal? —preguntó él, con un tono demasiado casual para ser inocente.Diana se quedó paralizada, apretando la cartera sobre sus piernas.—¿A qué viene esa pregunta?—S
Dernière mise à jour : 2026-09-11 Read More