—¡Alma!Damián se levantó tan deprisa que la silla retrocedió varios centímetros. Por un instante, se quedó mirándola sin saber qué hacer, como si temiera que aquel despertar fuera una ilusión provocada por el agotamiento. Después se acercó a la cama y le tomó la mano con ambas suyas, apretándola con desesperación.Alma abrió los ojos lentamente. Le costaba enfocar la mirada, pero, cuando reconoció el rostro de su esposo, una sonrisa tenue apareció en sus labios.—Eres tan insoportable que hasta conseguiste llegar aquí sin que te dijera dónde estaba.Damián soltó una risa ahogada que terminó convirtiéndose en un suspiro tembloroso. Se agachó junto a la cama, a la altura de su rostro, y apoyó la frente contra sus dedos.—No vuelvas a hacerme esto.La sonrisa de Alma se desvaneció al escuchar el quiebre de su voz. Nunca lo había visto así. Damián siempre parecía tener una respuesta para todo, una solución preparada. Sin embargo, en aquel momento, sus ojos estaban enrojecidos y su expres
Última actualización : 2026-10-23 Leer más