Papá por fin se retiró de mí con un movimiento lento y húmedo que nos hizo gemir a los dos. Sentí cómo todo se derramaba de mi interior: su semen, la corrida anterior de James, el líquido que resbalaba por mis muslos hasta el sofá. James estaba justo ahí, con la mirada fija en ello, y sin decir nada se inclinó y lamió una larga y sucia raya a través del líquido, con la lengua plana y voraz. —Dios mío —suspiré, con los muslos retorciéndose. La mano de papá se deslizó entre mi pelo, echándome la cabeza hacia atrás para que tuviera que mirarlo. —¿Te gusta ver cómo te limpia? —Sí. —Díselo. Bajé la mirada hacia James, cuya boca ya brillaba con el semen de ambos. — Lámelo todo, hermano. No desperdicies ni una gota». James gimió contra mí y se puso más fuerte: chupando, follándome con la lengua, sacando su semen de mi coño como si se muriera de hambre por él. Francis me mantenía la cabeza echada hacia atrás, observando cómo su hijastro se comía el desastre que había dejado dentro
Last Updated : 2026-10-12 Read more