La madrugada en los valles toscanos no trajo el sosiego del rocío, sino un frío glacial y cortante que se adhería a los muros de piedra del Palazzo De Santis como una mortaja anticipada.En el interior de la suite principal, la oscuridad era casi absoluta, apenas rota por el resplandor plomizo que se filtraba a través de los pesados cortinajes de lino. Sobre el lecho desordenado, envuelto entre las sábanas de seda revueltas por la violencia carnal de la noche anterior, Alessandro Moretti dormía con la pesadez de quien se cree un amo indiscutible. Su respiración espesa y acompasada, saturada del licor ingerido y el desgaste de su falso dominio conyugal, marcaba un compás monótono en la penumbra. Sobre su espalda descubierta, los arañazos enrojecidos que las uñas de Bianca le habían grabado en medio del forcejeo ardían en su piel como estigmas de un triunfo ilusorio; ignoraba que cada surco no era el tributo de una esposa sumisa, sino la rúbrica de una sentencia de odio.A su lado, Bian
Última actualización : 2026-09-23 Leer más