No podía soportar quedarme ni un segundo más en el hospital.El olor estéril del antiséptico, los pitidos rítmicos de los monitores cardíacos y la imagen de Vanessa de pie fuera de aquella habitación, como una centinela protegiendo sus secretos, me estaban asfixiando. Salí al frío de la noche sin mirar atrás. Mis piernas se movieron por puro instinto hasta que encontré mi coche.Conduje a casa solo.Cuando crucé las pesadas puertas de roble de mi mansión, el silencio me golpeó como si fuera un impacto físico. El majestuoso vestíbulo, con sus suelos de mármol y sus techos elevados, parecía completamente vacío. La casa se sentía diferente, más fría, más grande y aterradoramente desconocida.Avancé por el largo pasillo en dirección a mi despacho, pero mis pasos se hicieron más lentos con cada metro.En las paredes, adornadas con marcos de caoba, cada fotografía de Elena parecía burlarse de mí.Allí estaba ella a los siete años, sosteniendo un dibujo infantil de una casa con un sol amaril
Last Updated : 2026-10-31 Read more