Al caer la noche, Sofía contempló su reflejo frente al espejo. El costoso vestido azul marino que llevaba puesto se sentía como una pesada armadura; las joyas, como cerrojos de los que aún no tenía llave.Unos golpecitos en la puerta anunciaron que la hora había llegado. El mayordomo la guió hacia la planta baja. Mientras descendía por la escalinata de la majestuosa mansión de diez habitaciones, llena de costosas obras de arte, los invitados aplaudían ignorando la tormenta que llevaba por dentro.Al llegar al salón principal, Doña Catalina apareció radiante, tomada del brazo del hombre que había financiado la ruina familiar. Él era Dante Lombardi.La presencia de Dante dominaba el lugar por completo. Era innegablemente apuesto, con una mandíbula marcada, hombros anchos bajo un traje de corte italiano impecable y una postura que irradiaba un poder absoluto. Pero lo que más impactó a Sofía fue su mirada: unos ojos oscuros, penetrantes y observadores, capaces de descifrar a cualquiera co
Última actualización : 2026-09-22 Leer más