Ignacio miró a Camila con una mezcla de emociones.Los recuerdos de su vida anterior regresaron. Después de aquella caída, le había tomado miedo a montar y nunca había vuelto a hacerlo.Tadeo, en cambio, seguía disfrutándolo, y Camila siempre lo acompañaba.Ignacio sintió una punzada en el corazón.Incontables veces había pensado que quizá habría logrado superar aquel miedo si ella le hubiera ofrecido un poco del consuelo que le brindaba a Tadeo.Pero Camila ni siquiera había sido capaz de dedicarle una mirada cariñosa.Ahora, por fin, escuchaba las palabras que tanto había deseado oír en su vida anterior. Sin embargo, ya no le producían ninguna alegría.Sus ilusiones se habían desgastado con cada nueva decepción, hasta desaparecer.Mientras Ignacio seguía absorto en sus recuerdos, Camila mandó traer un caballo negro. Tenía el pelaje brillante, el cuerpo robusto y la cabeza erguida, con un porte imponente.Al verla, el animal se mostró especialmente cariñoso, como si solo la reconoc
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